miércoles

EL BOOM DE LOS MERCADOS DE MINERALES

¿Cuánto podrá durar?

Según Radetzki (2006) los tres booms de commodities posteriores a la segunda guerra mundial han ocurrido a comienzos de los años 1950, mediados de los 70 y del 2003 en adelante, los dos primeros duraron alrededor de dos años y terminaron abruptamente debido a las políticas macroeconómicas tomadas en la mayoría de los países consumidores para frenar la inflación. ¿Cuánto durará este último?

EL BOOM ACTUAL

El boom actual al igual que los anteriores surgió a raíz de un shock de demanda, impulsados por la combinación de la demanda de diversas naciones emergentes entre ellas China; la longevidad del boom actual también se debe el continuo crecimiento económico a nivel mundial.

¿Pero porque los altos precios y las ganancias de los commodities en la última mitad de la década?

Algunos analistas sugieren que es el comienzo de un súper ciclo, que durante los siguientes 20 – 30 años la demanda de China y otros países mantendrán altos los precios.

Primero, porque hoy en día requiere mucho más tiempo construir nueva capacidad.
Segundo.- Los inversionistas como grupo no comprenden el mundo cambiante en el que operan y, así, persistentemente subestiman la capacidad requerida; en consecuencia la oferta esta rezagada respecto al crecimiento de la demanda.
Tercero.- Los costos de encontrar y desarrollar nuevos yacimientos minerales están aumentando, requiriendo, a su vez precios cada vez más altos para justificar la inversión en nueva capacidad. Pero parece poco probable que esta tendencia continúe por varias décadas.

UN MODELO SENCILLO
La visión tradicional, ni la del súper boom, satisfacen enteramente, creemos que el siguiente aporte, un modelo hipotético (numérico) ofrece algunos aportes útiles respecto a la durabilidad del boom actual y de los mecanismos que lo harán acabarse.
El presente modelo plantea un aumento en la tasa secular de crecimiento de la demanda y examina cuánto tiempo tardaran los productores en instalar la nueva capacidad requerida, bajo cuatro escenarios alternativos.

El primero escenario.- “Inversiones con previsión perfecta y oportuna eliminación del déficit de capacidad”, supone que los productores reconocen de inmediato el nuevo y más alto ritmo de crecimiento de la demanda e invierten oportunamente; el presente escenario es poco realista.

Segundo escenario.- “Inversiones crecen a 20% anual”, supone que los productores reconocen y se ajustan más gradualmente al nuevo y más alto ritmo de crecimiento de la demanda. El déficit de capacidad y los altos precios se mantienen durante 12 años.

Tercer escenario.- “Inversiones crecen en 2% en los años uno, dos y tres, y en 30% en los años posteriores”, trata de tomar en cuenta los diversos rezagos que probablemente afecten a los inversionistas en la industria de minerales. Con estos supuestos, el déficit de capacidad y los altos precios perduran durante 13 años.

Cuarto escenario.- “Inversiones crecen 2% en el año uno, 30% en el año dos, 10% en los años tres cuatro y cinco, y luego 20% por año”, con este escenario los déficits de capacidad y los altos precios se extienden en alrededor de 15 años.

IMPLICANCIAS
Estos escenarios son simplistas en varios sentidos:

- No toman en cuenta el largo periodo de precios bajos reales antes del boom.
- También ignoran la convicción generalizada antes del boom de que los precios bajos y descendentes persistirían.
- Tampoco toman en cuenta la renuncia de las gerencias de invertir por temor a recrear la sobrecapacidad que asoló la industria de minerales en la década anterior al aumento de los precios.
- No prestan atención al hecho de que los altos precios, debido a la capacidad inadecuada restringirán el crecimiento de la demanda.


Sin embargo a pesar de estas simplificaciones el modelo y sus escenarios entregan percepciones útiles e importantes acerca de las condiciones existentes en el mundo real.

Además consideramos que la tesis del súper ciclo parece poco probable considerando la crisis financiera mundial y su lenta recuperación.

Pero lo que podemos sacar como conclusión es, que el sector de minerales y sus proveedores de insumos disfrutaran de altos precios y ganancias durante 10-15 años, debido principalmente a los problemas asociados a la expansión rápida de la capacidad.


Resumen del capítulo El boom de los mercados de minerales: ¿Cuanto podrá durar?
M.Radetzki, R.G. Eggert G. Lagos, M. Lima, J.E. Tilton

viernes

Más allá del reduccionismo

Cuando el todo es más que la suma de las partes

El pensamiento humano y la forma de concebir las cosas durante largo tiempo han estado determinados bajo una lógica de divide y vencerás; cuando nos enfrentábamos al algún problema con relativa complejidad nuestra lógica reinante nos empujaba a dividir el problema en partes pequeñas y estudiarlas cada una independientemente; para luego, después de tener conclusiones aceptables realizar un proceso de inferencia o extendiendo las conclusiones de las partes al todo.

Ciertamente hemos tenido mucho éxito en resolver problemas reduciendo el problema a sus partes más pequeñas (método reduccionista), inclusive la investigación científica está basada en dicha lógica; pero también es cierto que los problemas complejos generalmente de tipos sociales y económicos aun están pendientes o él método científico no ha podido abordarlas con éxito.

Entre los años 50 y 60 el biólogo y filósofo Alemán Ludwig von Bertalanffy, inspirado en la biología plantea una Teoría General de los Sistemas (se detallará más adelante) donde plantea que: las propiedades de los sistemas, no pueden ser descritos en términos de sus elementos separados; su comprensión se presenta cuando se estudian globalmente.

Imaginemos que sobre la mesa de una cocina tenemos seis naranjas como muestra la siguiente figura y planteamos la siguiente pregunta:

¿Qué podemos observar?



Para reducir la complejidad bajo el enfoque reduccionista tendríamos que dividir el problema para luego estudiar sus partes o elementos y luego inferir el comportamiento total (el todo) bajo el supuesto que: el todo es la suma de las partes.

Reduciendo el problema notaríamos rápidamente qué, cada una de las partes son naranjas y por lo tanto el todo es un conjunto de naranjas; ver los problemas bajo enfoques reduccionista se asemeja a observar el mundo a través de un canal o un tubo, podemos observar muy bien ciertas partes, pero nos limita observar las interrelaciones y algunas propiedades sinérgicas que emergen de dichas interrelaciones.

Si nos escapamos de enfoque reduccionista y observamos el objeto como un sistema nos podremos dar cuenta qué, las partes que las constituyen son naranjas y la interrelaciones entre las partes forman una cruz de naranjas, por lo tanto el todo no siempre es la suma de las partes.
Analizar el problema bajo el enfoque reduccionista y bajo el enfoque sistémico nos conducen a resultados y conclusiones muy diferentes.

martes

¿Deben los empresarios operar sobre la base de las corazonadas?

La pregunta nos invita a reflexionar sobre el comportamiento de nuestra naturaleza y la forma como tomamos decisiones los seres humanos.
Desde hace mucho tiempo en el mundo científico se pensaba que la naturaleza era determinista, es decir, que todo a nuestro alrededor seguía leyes universales, y que conociendo dichas leyes era posible predecir todo los fenómenos.
Cuando Newton creó el Cálculo, se descubrió que estas leyes universales podrían describirse con ecuaciones diferenciales, las cuales permiten conocer con exactitud el comportamiento de un sistema tan solo conociendo la ecuación que lo caracteriza y los valores iniciales de las variables.
La superficie generada por dichas ecuaciones conocidas convergían en unas estructuras especiales llamadas atractores; por ejemplo: si es que se realizaban ligeras alteraciones en las variables iníciales, la superficie y los resultados de la ecuación tampoco variaban significativamente. Todo hasta aquí encajaba muy bien con el planteamiento de un mundo determinista.

Sin embargo, ayudados por el poder de procesamiento de las computadoras, hace unos años se observó que algunas ecuaciones no tenían comportamientos predecibles como los anteriores; es decir la ligera alteración en la variables iniciales generaba un comportamiento totalmente diferente(1), es decir tenían “atractores muy extraños”.

Al estudiar las características de estos atractores extraños se comprobó que era imposible predecir en su totalidad el comportamiento de un sistema si éste tenía atractores extraños.
Este tipo de sistema confirmó que el universo no es determinista ya que por mucha información que se posea de un sistema con un atractor extraño nunca se podrá predecir completamente su comportamiento. Por tanto, se demostró la existencia del Caos, estudiada actualmente por la Teoría del Caos(2).

La economía y los negocios también son sistemas dinámicos que operan con múltiples variables, y en ocasiones la sola alteración de pocas variable causa grandes cambios en todo el sistema, como ejemplo tenemos la crisis financiera.

La intuición o corazonada, entendida como impulsos generados que anima a tomar alguna decisión arriesgada, siempre se ha utilizado en las distintas actividades del ser humano, pero también han traído resultados desastrosos; mientras haya sistemas caóticos o impredecibles, la intuición y la corazonada no podrán ser remplazadas en los procesos de toma de decisiones; pero los ejecutivos responsables deben procurar obtener la mayor cantidad de información para minimizar las posibilidades de error al momento de tomar decisiones.

Finalmente el nivel de cuidado y estudio previo a la toma de decisiones debe estar en relación a la importancia que dicha decisión puede generar. Por ejemplo no es igual en importancia en decidir que comisa comprarme hoy, a decidir si invertir en la industria textil.


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(1) Llamada efecto mariposa, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes.
(2) Trata ciertos tipos de comportamiento impredecible de los sistemas dinámicos.

viernes

La creciente industrialización del Asia


Asia, se ha convertido actualmente en el centro industrial mundial, se ha observado una creciente industrialización de la región del Asia. La estrella de la economía asiática es indudablemente China. La participación de la producción China en el conjunto de la producción mundial ha sido de 13,2 % en el 2004, esto equivale a un 63 % de la producción de los EEUU y equivale a la producción conjunta de Alemania, España, Francia e Italia, que suman el 12,0 % de la producción mundial y es practicamente el doble de la participación del Japón que alcanza a un 6,9 %.
La República China ha centrado sus esfuerzos en el desarrollo tecnológico e industrial, lo cual le ha permitido abrir los mercados externos para poder competir con sus similares de EEUU y Europa. Caso contrario a lo que ocurre en China, en Europa se disminuyen los índices de crecimiento industrial, lo que finalmente puede llevarlo a convertir a la región europea en consumidora de productos asiáticos.

Uno de los mayores retos para el Gobierno Chino, son los insuficientes recursos, por ello que ahora compiten en la adquisición de estos en otras latitudes como América Latina y África.
Un ejemplo de esta creciente industrialización, se ha producido en el sector automotriz, donde la demanda china alcanzó a 850.000 unidades y en el 2010 se espera supere al mercado norteamericano, pero China produce también para el mercado externo, de allí su interés en la compra de las divisiones como Volvo, Humer y otras marcas internacionalmente reconocidas.
La industria textil China es la mas grande del mundo, con mas de 4 millones de obreros en este sector y cuyos precios (muchas veces apoyados por la devaluación de su moneda) le ha permitido competir sino en calidad, si en precios bajos a nivel mundial.
En África, las empresas chinas, están a la búsqueda de recursos energéticos como el Petróleo (Birmanía) y recursos mineros, donde, al margen de las acciones políticas internacionales; China tiene una mayor y creciente influencia en esa región.
En Latinoamerica, el Gobierno Chino, está desarrollando una política económica de participación en las actividades económicas primarias, por ejemplo en Perú invertirá mas de 2.000 millones de dólares (US$) en un asiento minero (Toromocho) y mas de 500 millones de dólares (US$) en Shougang, cuyo hierro es enviado a la gran industria pesada (siderúrgicas) en la China.
No creemos que China brinde condiciones especiales a los países que buscan un TLC (Tratado de Libre Comercio), puesto que su estrategia de desarrollo (Planes) alcanzan a cifras hasta el 2025, de acuerdo a las mismas, ellos podría alcanzar a superar a la primera económia del mundo; EEUU.


Tomado de : http://cienciaeconomica.blogspot.com/

jueves

"En 2010 empezará la crisis de verdad y será brutal, terrible"



El catedrático de Estructura Económica de la Ramon Llull augura que la recesión durará diez años.

Santiago Niño Becerra, nacido en Barcelona hace 57 años, es un hombre que habla claro. Catedrático de Estructura Económica, es profesor en la Facultad de Economía IQS de la Universitat Ramon Llull. Considera que la situación económica mundial va a ir "tendencialmente a peor" en los próximos tres años y que todas las medidas que se están aplicando no van a servir porque responden a un viejo manual que ha quedado obsoleto.

-¿Estamos ya en crisis?
-No, que va. Yo diría que estamos en "precrisis". La crisis empezará a mediados de 2010. Pero es que, además, lo que viene ahora y lo que vendrá no se parece en nada a lo que vivimos en 1993 o en el 2000. Esto es otra película, es una crisis sistémica. De parecerse a alguna cosa, se parecería al "crack del 29".

-¿Por qué es una crisis sistémica?
-Porque la manera como está funcionando el sistema se tiene que cambiar. En 1993 hubo un problema, se inyectó dinero en forma de crédito y se acabó. En 2000, lo mismo. Ahora no. Aplicamos un manual viejo que ya no funciona. Se han agotado las herramientas que se pusieron en marcha como el hiperconsumismo, el hipercrédito o la hiperdeuda y pasamos a otra película…

-¿Cuándo empezó esta "precrisis"?
-En septiembre de 2007 cuando se manifestó el problema de las subprime.

-¿Y hasta cuándo durará?
-Se alargará hasta junio o julio del año 2010. La tendencia dentro de este periodo será a peor. Esto no significa que un día la bolsa suba o que otro baje. En 2010 empezará la crisis de verdad. Caída "a plomo" hasta mediados de 2012. Habrá un hundimiento a nivel económico, y será a nivel mundial.

-¿Qué pasará a partir de 2010?
-Durante el periodo 2010-2012 el nivel de la caída será brutal, terrible. Habrá economías que sufrirán muchísimo, por ejemplo la española, la alemana, la estadounidense o la china. Habrá un periodo de estancamiento hasta 2015 y, a partir de ahí, comenzará un periodo de recuperación muy lento hasta 2018-2020. Estamos hablando de una duración de 10 años, similar a la "Gran Depresión" norteamericana de la década de 1930.

-¿El capitalismo ha llegado a su fin?
-El colapso del sistema capitalista aún no se ha producido. Los sistemas tienen una vida de 250 años. El capitalismo empezó entre 1815 y 1820 y terminará más o menos en 2070. Lo que ahora vivimos es una crisis de ajuste, como ocurrió en 1929. Las características del capitalismo no cambiarán pero el ajuste que se hará será muy importante.

-¿Cuáles son las posibilidades que tenemos para capear el temporal? -Nada. Esto ha de pasar. Es inevitable.

-¿Pero los ciudadanos no tienen ninguna opción para intentar salir menos afectados?
-Yo siempre recomiendo que si alguien tiene deudas, que no se endeude más. Quien no tenga, que no se endeude y si una persona tiene deudas y dinero ahorrado, que lo dedique a reducir deuda. Otra cosa es que, antes de comprar nada, la gente se pregunte si realmente lo necesita. Que calculen muy bien cuales son las expectativas de sus ingresos y adapten el gasto. Lo que no sea necesario, no es importante.

-¿Habrá muchas empresas que puedan aguantar esta situación? -No, habrá cierres en cascada. La evolución será cada vez a peor y, a partir de 2010, se acelerará.

-¿La culpa es de los bancos y las inmobiliarias? -La culpa no es de una persona o de un grupo de personas. Las medidas que se han tomado han llevado al desastre. Pero si estas medidas no se hubieran tomado, no se hubiera crecido como se ha crecido. Y todos hemos estado muy contentos de crecer así.

-¿Habrá bancos que quebrarán?
-Sí, pero aunque un banco haga fallida no pasa nada. El problema es que, dentro de un escenario como el actual, que un banco caiga supone un torpedo a la confianza. El sistema que hemos montado no está atado con cables de titanio, está unido con algo tan intangible como es la confianza que, cuando se rompe, ya no se puede reparar.

-¿Es una buena decisión que los Gobiernos usen dinero público para salvar a las empresas? -No servirá de nada. Se tiene que hacer porque el modelo dice que es lo que debe hacerse. Esto sirve para tapar un agujero, pero se abrirá otro. Estamos hablando de cifras tan brutales que es imposible tener dinero suficiente para tapar todos los agujeros.

-¿Cómo sabremos que estamos saliendo de la crisis?
-La recuperación se percibirá en el ambiente. El primer síntoma de la recuperación vendrá hacia 2012 porque no iremos a peor. El segundo signo será que algunas personas empezarán a hacer cosas.

-¿El resultado de esta crisis será la aparición de una nueva potencia económica?
-Yo opino que la figura del Estado irá a menos y que las grandes corporaciones tendrán más fuerza. Creo que General Electric es la primera corporación del futuro, es un caso a estudiar. En el futuro habrá más eficiencia, orden, aprovechamiento,…

-¿Grandes corporaciones como las de la película "Rollerball", que planteaba un futuro en el que las grandes corporaciones controlaban el mundo?
-Sí, eso mismo.


Fuente: www.lavanguardia.es

lunes

Gallinas en Wall Street: riesgo sistémico vs. riesgo moral



Hace unos días leía en el diario El Mundo este excelente artículo de Pablo Pardo, titulado “El rescate que reventó las reglas del juego” que por su interés y reflexión posterior me permito transcribir:

Saqueo. Suena más al título de una película que a un paper académico publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica (el NERB, según sus siglas en ingles) y escrito por un Premio Nobel, George Akerlof, y un eterno aspirante a ese galardón, Paul Romer.

Sin embargo, Saqueo se ha convertido en uno de los documentos de referencia en el debate sobre la economía de Estados Unidos. Su tesis es simple: en determinadas circunstancias, «las empresas pueden optar por ir a la quiebra a cambio de maximizar sus beneficios». Una de las condiciones para que se de eso es que alguien -normalmente, el Estado- cubra el coste de la quiebra.

Según algunos, eso es lo que está pasando en Estados Unidos desde hace justo un año. El 17 de marzo de 2007, la Reserva Federal asumía 29.000 millones de dólares (18.500 millones de euros en aquel momento) de activos del banco de inversión Bear Steanrs a cambio de que JP Morgan lo comprara por un precio inferior al del edificio en el que estaba la sede de la entidad en Nueva York.

Bear Stearns, el quinto mayor banco de inversion de EEUU, se convertía así en la primera gran víctima de las llamadas subprime, es decir, las hipotecas basura. Y el Estado de Estados Unidos iniciaba una trayectoria de salvamento de entidades en problemas.

El problema es que esa práctica conlleva lo que se llama riesgo moral. ¿Cómo se hace para salvar a una empresa cuyo colapso puede arrastrar a toda la economía mundial sin al mismo tiempo estar salvando prácticas empresariales poco escrupulosas o, a veces, suicidas? Además, la intervención ni siquiera salvó a los empleados de Bear Stearns. De hecho, sólo un tercio de los 15.000 trabajadores de la entidad financiera ha encontrado sitio en JP Morgan.

Un año después del rescate, el debate ha alcanzado tintes ostentóreos. Precisamente, ayer, el presidente estadounidense, Barack Obama, pidió al secretario del Tesoro, Tim Geithner, que bloquee el pago del último tramo del bonus de la aseguradora AIG.

Esta empresa recibió un total de 131.500 millones de euros de dinero público, pero decidió entregar a su equipo de directivos un total de 928 millones de euros de bonus. De ellos, 349 millones irán para la división de productos financieros, que es, precisamente, donde se originó la debacle.

Esa controversia tiene su origen en el rescate de Bear Stearns, hace un año. Como declaraba el domingo el ex secretario del Comité del Mercado Abierto -el organismo que fija los tipos de interés- de la Reserva Federal, Vincent Reinhart, la operación «puso al Gobierno en el juego de las intervenciones» en el salvamento de bancos.

Y es que es un juego en el que el Estado -y los contribuyentes- siempre pierden. Cuando el pasado mes de septiembre el Tesoro y la Reserva trataron de escapar del riesgo moral y dejaron quebrar a Lehman, el mundo estuvo a punto de un colapso financiero sin precedentes en la Historia.

El Estado puede jugar sin problemas contra pequeños actores como, por ejemplo, el financiero Bernard Madoff, al que se atribuye un fraude de hasta 50.000 millones de euros. El problema, sin embargo, es ir contra instituciones financieras cuyo balance es de billones de euros. En ese caso, «los bancos mantienen como rehén al conjunto de la economía», explica un alto cargo del Fondo Monetario Internacional (FMI) que prefiere no dar su nombre. El Mundo-Pablo Pardo [17-03-2009].

«Demasiado grande para dejarlas caer»

Pocos días después, el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke advertía: “Debemos terminar con el «demasiado grande para dejarlas caer». Tenemos este régimen para instituciones aseguradoras de depósitos, pero es claro que necesitamos algo similar para importantes entidades sistémicas no bancarias. Estados Unidos necesita una forma más segura de cerrar grandes firmas financieras no bancarias sin desestabilizar todo el sistema. Los procesos mejorados de resolución para estas firmas contribuirían a reducir el problema de que haya entidades consideradas «demasiado grandes para dejarlas caer», dando al gobierno la opción de eliminar de forma segura una firma importante para el sistema en lugar de mantenerla operativa”.

Por esas mismas fechas la todopoderosa firma aseguradora AIG [«demasiado grande para dejarla caer» en la terminología de Bernanke] filtraba a la prensa un informe confidencial diciendo en pocas palabras que efectivamente, ellos, AIG, estaban en el epicentro de un riesgo sistémico, es decir, que si se le dejaba caer sonarían las trompetas del Apocalipsis para el sistema, poco más o menos venían a decir aunque en un lenguaje más técnico.

Riesgo sistémico y riesgo moral

Podríamos definir un riesgo sistémico como “una inestabilidad potencialmente catastrófica para el sistema financiero” [Tom Daula], siendo dicha inestabilidad consecuencia, por ejemplo, de un efecto dominó [retroalimentación positiva] originado, por ejemplo, por la falta de liquidez de una gran entidad financiera.

Fue el Premio Nobel en Economía [1972], el genial matemático Kenneth Arrow quien, en 1963, formalizó dos conceptos muy útiles para lo que vamos a tratar: riesgo moral y selección adversa. Ambos están relacionados con un concepto más amplio que trataré en otra ocasión: “la información asimétrica”. Por un lado podríamos definir un riesgo moral como “el riesgo de actuar de una manera insensata, porque, a final de cuentas, hagas lo que hagas, no vas a tener que pagar las consecuencias” [Tom Burns]. Por otra parte, existe selección adversa [o negativa] “cuando los peores son los únicos que se ofrecen para participar en un mercado” [Belén Barreiro].

Así, nos encontramos por una parte ante un claro riesgo sistémico [AIG es demasiado grande para dejarla caer] mientras que por el otro lado, los gestores de AIG podrían estar cayendo en un riesgo moral [el asunto del bonus ejemplifica el nudo del conflicto con la Administración Obama] y la sospecha de que están inmersos en una selección adversa. Estamos claramente ante un conflicto y un juego estratégico subyacente que puede modelizarse con los métodos de la Teoría de Juegos.

¿De qué va el “juego”?

En la Teoría de Juegos existe una estructura de juego donde puede encuadrarse este conflicto entre los gestores de AIG y la Administración Obama. Se trata del “Juego del Gallina”. El “Juego del Gallina” (en inglés: Game of Chicken) tiene una imagen cinematográfica en el desafío lanzado por el personaje interpretado por el malogrado James Dean en la película de Nicholas Ray “Rebelde sin causa”: un sábado avanzada la noche, dos jóvenes eufóricos se disponen a correr en sus coches en dirección a un barranco y cada uno apuesta que frenará después que el otro; si son prudentes frenarán a tiempo, pero si uno avisa que no frenará y su aviso es creíble, puede provocar el acobardamiento del otro y su frenazo temprano, de modo que el primero sale ganador del desafío. En otro contexto, el sabio Bertrand Russell comparó la carrera armamentística entre la extinta URSS y los EE.UU como un gran Juego del Gallina nuclear.

Este juego, al contrario que el juego del Dilema del Prisionero que comentamos en otro post, uno siempre debe hacer lo contrario de lo que el otro jugador vaya a hacer. Y, al contrario también que en el Dilema del Prisionero, en el Juego del Gallina existe más de un equilibrio de Nash, lo que significa que este juego es inestable, ya que una vez alcanzado un equilibrio cada jugador tiene la tentación de alterar su estrategia [seguramente anunciada previamente] y moverse hacia una posición en la que obtenga un mejor resultado en función del movimiento del contrario. Esta propiedad hace que este juego que sea muy dinámico e interesante su estudio en el contexto de una negociación.

En este caso, cada jugador [AIG, Administración Obama] puede salir beneficiado si informa previamente de su estrategia, no obstante esto no significa gran cosa: es un mensaje dirigido a la parte contraria para alterar su percepción. Es el caso del mensaje de Ben Bernanke dirigido claramente a la dirección de AIG, como también es el caso del mensaje de AIG [el informe presuntamente confidencial filtrado a la prensa con una intencionalidad manifiesta].

Doble juego

Una manera de representar el juego entre AIG y la Administración Obama sería la siguiente:


Existe claramente una posición a la que, probablemente, ninguna de las partes quiere llegar [no ceder, no ceder]. Esta posición equivale al precipicio, el barranco de la película comentada. Esta es la posición de máximo riesgo, de riesgo sistémico. Implicaría dejar caer AIG, con el consiguiente efecto dominó en el sistema. Pero por otro lado a la Administración Obama sí que le importa que la dirección de AIG se atenga a un criterio de racionalidad y austeridad y en consecuencia se evite el riesgo moral de pagar con dinero público, de los contribuyentes, unos bonus que en puridad no tiene justificación moral y escasa defensa política. Sin embargo, la dirección de AIG puede atribuir en su favor que esos bonus no tienen una raíz moral sino legal: están por contrato.

Es claro que la dirección de AIG explotará al máximo la situación de rehén en la que se encuentra la Administración Obama [las declaraciones de Ben Bernanke son más un lamento que una decisión], y como en la película comentada se acercará al máximo al precipicio esperando que el peligro de riesgo sistémico disuada a la Administración Obama de no hacer otra cosa que lamentarse de la falta de sensibilidad de los directivos de AIG.

Es ahí donde la Administración Obama tiene las de perder, de ahí su doble juego: juega a no ceder [particularmente ante la opinión pública] pero podría avenirse a un acuerdo si AIG cede de motu propio, si voluntariamente rechazan el cobro del bonus. En este punto la dirección de AIG tiene la estrategia más clara: sabiendo, sobradamente, que la Administración Obama no va a hacer del asunto de los bonus un casus belli que podría desencadenar un riesgo sistémico, letal para ambas partes, insistirá en la legalidad del cobro y en consecuencia no tiene ningún incentivo para moverse de su posición, a excepción de que alguna presión, aviso o amenaza creíble por parte de la Administración Obama hiciera mella en la estrategia de la dirección de AIG.

¿Epílogo?

Tal una vez una estrategia fundamentada en la evitación de la selección adversa, algo así como: “no os vamos a dejar caer [por el riesgo sistémico], pero os podemos nacionalizar [para evitar el riesgo moral]” podría ser realmente efectiva, pero no veo a la Administración Obama con redaños suficientes para este tipo de declaraciones socializantes [hasta la fecha parecen tener bastante con socializar las pérdidas pero lo de socializar la gestión va a ser que no está en la agenda].

Por tanto, alejado el riesgo sistémico, el riesgo moral persiste [y no solo en el caso de AIG], mientras los contribuyentes norteamericanos se quedan con un palmo en las narices con la sensación de estar ayudando a que un equipo de burócratas engrosen sus cuentas corrientes por el único mérito de evitar un riesgo sistémico.


De: http://jmonzo.blogspot.com/

miércoles

Uso y abuso de la persuasión.


"Sí al abad se le pregunta si se puede rezar mientras se fuma, dirá que sí; si le pregunta si se puede fumar mientras se reza, dirá que no"... Álvarez Cascos dixit. Durante el pleno del Congreso del pasado 1 de Abril (de 1998), el vicepresidente Cascos hizo alusión a este juego de palabras en respuesta a una pregunta de la diputada Cristina Almeida respecto a sus presuntas conversaciones con el abogado de José Amedo en 1994, cuando el PP estaba en la oposición.
Lejos de ser original, la recomendación del vicepresidente Cascos a la diputada Almeida es, en realidad, un antiguo cuento sobre el arte de la persuasión, que cualquier lector interesado puede encontrar en el libro "Influencia, poder y persuasión en los negocios", de Quentin de la Bedoyere. El cuento completo viene a ser algo así:
Había una vez un par de monjes, benedictino uno y jesuita el otro, que eran amigos y ocasionalmente se encontraban para charlar. Parece ser que tanto el jesuita como el benedictino eran grandes fumadores; y compartían ese problema. Como todos los días debían pasar largos períodos de tiempo en oración en sus respectivos conventos, sufrían gravemente la privación del tabaco. Resolvieron entonces discutir el asunto con sus respectivos superiores y, en la semana siguiente, comunicarse el resultado.
En la reunión convenida, el jesuita le preguntó al benedictino cómo le había ido. "pésimamente", replicó éste. "Le dije al abad: ¿me da usted permiso para fumar mientras rezo?, y se puso furioso. Me impuso quince oraciones más de penitencia, en castigo por mi atrevimiento. Pero tú", refiriéndose al jesuita, "pareces muy contento, amigo mío. Y a ti, ¿cómo te ha ido?", le preguntó el benedictino al jesuita.
El jesuita sonrió. "Hablé con mi superior", dijo, "y le pedí autorización para rezar mientras fumo. Y no sólo me autorizó sino que además me felicitó por mi devoción".
¿Por qué el jesuita había tenido éxito y el benedictino había fracasado?. Obviamente los dos habían solicitado lo mismo. ¿Cuál era la diferencia?. La diferencia está en la estrategia. El jesuita fue mejor estratega que el benedictino. La clave estaba en "ponerse en la piel del otro". Y aquí, como en casi toda negociación, el orden de presentación es siempre una clave estratégica.
¿Qué percibió el superior del benedictino?: que debía autorizar que una actividad religiosa fuera contaminada por un hábito mundano ("... fumar mientras rezo"). ¿Qué percibió el superior del jesuita?: que debía autorizar que un hábito mundano fuera elevado por una actividad religiosa ("... rezar mientras fumo"). En otras palabras, el monje jesuita fue mejor persuasor que el benedictino.
La moraleja es obvia: para convencer a otros, tener una estrategia siempre es mejor que no tenerla. O mejor aún: si se tiene la estrategia adecuada se puede controlar la manera en que el receptor de nuestro mensaje percibirá nuestra intención (aparente), pues dándole un marco adecuado (a nuestros intereses) se puede formar un juicio (en realidad, erróneo) sobre nuestra intencionalidad última. Es, en fin, el arte de la persuasión.
Pero una vez descubierto el truco del persuasor, la cuestión está en descubrir su intención última, no la aparente con la que pretende persuadirnos

de la honestidad de sus intenciones. No obstante quizá no haya que descalificar "a priori" la estrategia del persuasor si la finalidad es beneficiosa para ambos, persuasor y persuadido. Es el caso del que nos ofrece un buen producto por una buena relación precio/calidad. Ahora bien, si para conseguirlo ha de manipular los instintos (caso de la publicidad de contenido erótico o directamente sexual) o las expectativas (caso del político que promete acabar con el paro o el terrorismo en un santiamén), entonces el persuasor ya no juega limpio. Manipula, porque, aún deseando quizá con toda la buena intención la satisfacción del persuadido, convierte a éste en un objeto, en alguien incapaz de reconocer por sí solo la "bondad" de las intenciones del persuasor.


Fuente: El pensador Sistémico